viernes, 25 de noviembre de 2011

Ecos del 15-M

Laura Sujanani Afonso

Multitud de países se suman a las reivindicaciones
Ecos del 15-M
Las protestas que comenzaron en España, dan ahora la vuelta al mundo
  Se conoce que son pocos los elementos culturales y sociales que se exportan desde España. Uno de los más recientes que se añaden a esta ínfima lista son las manifestaciones sociales originadas a partir del movimiento 15-M. Ya no es un movimiento único, dado que ha puesto en marcha a multitud de grupos en diferentes países: desde Tokio, pasando por lugares como Buenos Aires y Alemania, hasta llegar a Nueva York. 
  No es de extrañar que los jóvenes, y no tan jóvenes, tomaran las calles y pusieran sobre la mesa los problemas que les afectaban en su vida diaria. Uno de ellos es la tasa de desempleo juvenil en España, que alcanzó el 43,5% en febrero de este año, frente al 20,4% que se mantiene en Europa. No obstante, éstos no sólo afectan a la sociedad española, dado que este movimiento se ha expandido por todo el mundo. Tras la llamada a una movilización internacional para el 15 de octubre, la respuesta no se hizo esperar. 

  Más de 900 ciudades en 82 países alzaron la voz al unísono para poner fin a una situación motivada por los poderes establecidos, los cuales “actúan en beneficio de unos pocos,desoyendo la voluntad de la gran mayoría,sin importarles los costes humanos o ecológicos que tengamos que pagar. Hay que poner fin a esta intolerable situación” según explicaba la web Toma la Plaza. 
  La ola de revueltas tocó todos los puntos posibles. Los movimientos que aún dan que hablar son los de Occupy Wall Street y Occupy London, siendo éstos también promotores parciales de los levantamientos en otros países. “Me conmovió el movimiento de Wall Street", afirmaba Shoji Masaki, universitario de 19 años, en las protestas de Tokio, las cuales surgen como un modelo inspirado en Occupy Wall Street
  Y en todas ellas se encuentra siempre un grupo variopinto de participantes. La heterogeneidad que caracteriza a la imagen global del movimiento rompe con la etiqueta juvenil que se le había puesto a los indignados. “Esta manifestación demuestra que no se trataba sólo de un pequeño grupo de jóvenes indignados con el poder económico de Wall Street si no que toda la sociedad lo está. Ellos crearon el espacio en la plaza de la Libertad y después se prendió la chispa. La gente estaba esperando que ocurriera algo y ellos han sido el detonante” comentaba la activista y escritora Naomi Klein, de 47 años, mientras caminaba junto a miles de personas en Nueva York. No obstante, no todo fueron elogios para estas manifestaciones. “Los japoneses nunca se movilizan, incluso cuando se han sentido enfadados por algo. Pensé que había llegado el momento. Los jóvenes japoneses deberían hablar más", afirmaba Chiyoharu Yamasaki, de 64 años, al llegar a la movilización y ver la poca asistencia que había tenido. 
  Además de la heterogeneidad de estos grupos, cabe hacer mención del llamamiento y la implicación de personajes relevantes y de sus intervenciones en estas revueltas. Noam Chomsky, lingüista y filósofo, se acercaba al movimiento neoyorquino creyendo que éste “ha tenido un éxito considerable. Ha colocado bien alta en la agenda pública, con claridad y firmeza, la percepción silenciada de la gran mayoría, víctima del coletazo neoliberal de la generación pasada. Pero las metas no se alcanzarán fácilmente. El poder y la riqueza no ceden fácilmente”. José Luis Sampedro, escritor de 94 años, aseguraba que los motivos para salir a la calle eran múltiples. Añadía a esto que “estamos viviendo varias crisis y, sobre todo, que los Gobiernos, en vez de apoyar al pueblo, está apoyando a los poderes”. Asimismo, estrellas de la gran pantalla se acercaron a dar su apoyo al movimiento. Susan Sarandon, actriz de 65 años, afirmaba que “las cosas nunca cambian desde arriba, sólo se cambian desde abajo”. 
  No obstante, la respuesta de los convecinos y los políticos no ha sido tan amigable. A principios de este mes, los vecinos de la plaza de la Libertad en Nueva York se quejaban de la presencia de este grupo manifestante pacífico en la misma, lo cual llevó al desalojo y a una posterior reconquista de la plaza por parte de los participantes de Occupy Wall Street. Sin embargo, el eco del descontento llegó a los políticos, que necesitaban una excusa para terminar con las revueltas. Teniendo ya el apoyo de un sector de la sociedad, no tardaron en mandar a la policía a reprimir brutalmente a los indignados. Las represalias se vivieron en todos y cada uno de los movimientos y, como consecuencia, fueron arrestados cientos de ellos, además de vivir agresiones por parte de la policía, cuyas imágenes han plagado las páginas de los medios en estas últimas semanas. 
  Las protestas aún continúan en multitud de plazas y calles a lo largo de todo el mundo. Aún así, no se ha escuchado una respuesta clara por parte del sector político y, como apuntaba Noam Chomsky, esto parece que se va a mantener. Cerrando los ojos y haciendo oídos sordos se pretende hacer desaparecer la presencia y la voz de millones de personas. No obstante, éstas parecen no rendirse y, con esta perseverancia, tratan de asfaltar un camino hacia un futuro más prometedor. 

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