lunes, 14 de noviembre de 2011

Destronados por los mercados


Irene Pajares. 14/11/11.
Este último fin de semana, Europa ha vuelto a agitarse. Esta vez, ha sido el líder político italiano el que ha visto como la crisis económica lo obligaba a dimitir. No es el primer político de la eurozona en hacerlo, ya que la semana anterior, el gobierno de Papandreu en Grecia se derrumbaba ante la deuda contraída con Europa. El Gobierno español, también sujeto a la presión, se ve obligado a convocar elecciones anticipadas.
El panorama es sombrío: los lideres elegidos por la democracia son desbancados por la economía fluctuante. Lo que solía ser la cuerda que mantenía a flote las economías, ha terminado por estrangular a sus capitanes. Al parecer los euros no surcan bien el Mediterráneo y se mueven mejor por tierra: la deuda alemana cada vez encuentra más compradores. Miradas esperanzadoras hacia Oriente, economías emergentes como la China, que parece acaparar cada vez más deuda española ante el estancamiento de los mercados internacionales.
Cada vez son mayores las incertidumbres en Europa. Se oyen ecos de años pre-euro, se atisban rumores de una Europa “a dos velocidades”, se escandalizan las cifras de deuda. Pero no se ve ni de lejos un salvavidas para “los Mediterráneos”: Grecia, Italia, Portugal (del que ahora se habla más bien poco) y España. La isleña irlanda está llegando a la recuperación.
La caída de Il cavalieri pone de relieve que no es cuestión de orientación política. Grecia o España, gobernadas por el centro- izquierda parecían poner de manifiesto que se trataba de un problema de Estados intervencionistas, que se excedían con el gasto público en programas sociales. Ahora Italia, gobernada por el centro- derecha, a la que se acusa de lo mismo: de una mala gestión del gasto público. No es cuestión, pues, de orientación política, sino de gestión y confianza. Y aquí es donde radica la contradicción: los ciudadanos, en el contexto democrático, ejercen su legítimo derecho al voto y eligen a su líder político, depositando en él su confianza. Esta confianza es mermada por la impersonalidad de las cifras económicas, que llega incluso a primar por encima de la voluntad de los ciudadanos. Marionetas de un sistema internacional dominado por el “poderoso caballero Don Dinero” que anticipaba Quevedo. Los hilos son manejados por los firmes dedos de la Alemania de Frau Merkel y la Francia de Monsieur Sarkozy, sin duda un “matrimonio muy bien avenido”. ¿Traerá incertidumbre el cambios de actores o un posible cambio de escenario? Tiempo al tiempo...




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